La rapidez de la Vida

Hoy desperté con la noticia de que un conocido había fallecido, un hombre joven 43 años quien estaba aquejado por un cancer hace 6 años ya. 43 años, joven, con mucho que vivir todavía dirían algunos. Lo digo yo también, conozco de cerca estas muertes intempestivas , mi mejor amigo de la infancia fue a un hospital un viernes y el lunes estaba muerto, tenía 12 años . Estas circunstancias nos impactan, nos hacen llorar encienden nuestros temores más profundos pero la verdad, se olvidan rápido, se normalizan hasta que nuevamente otro conocido muere y hacemos la reflexión nuevamente , un conocido teórico y académico de la comunicación decía que los seres humanos nos comunicamos para evitar pensar en la muerte que nos amenaza. No se si es tan así lo que si sé es que todos moriremos y que poco queremos pensar en eso. Pero a Dios no le importa si usted quiere o no pensar en su muerte , haya sido una columna en su vida o jamás se haya detenido en eso la muerte llegará , a veces cuando no la espera o quizás mirándola caminar hacia usted. “Esta escrito para los hombres que mueran una sola vez y después el juicio” dice la biblia . No existen más vidas, no hay más posibilidades para tu alma. O crees en el evangelio ahora que tus oídos oyen o afróntate a experimentar las consecuencias de tu rebelión . Esto es lo qué hay que decir. En esas palabras sinceras hay salvación para tu alma porque para traer esa esperanza murió Jesús en una Cruz.

Todos moriremos, de eso no hay duda, pero no todos morirán para siempre, los que hayan creído en Cristo no experimentarán esa muerte eterna. La vida no es tan lenta como parece, pasa rápido y Dios no está esperando tu aprobación para actuar. Cuando lo haya definido el llamado llegará , no toca la puerta, tal como el ángel de la muerte entró en Egipto para llevarse a los primogénitos así también llegara a tus circunstancias arrancándote de la tierra de los vivientes y llevarte a enfrentar tu realidad espiritual. Podría ser hoy mismo o mañana. O en 20 años. ¿Estás listo ? Cree en el Evangelio pide ayuda, podemos ayudarte.


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Cristianismo en la medida de lo posible

En nuestro país —desde donde preparamos este material— hubo hace 40 años una dictadura militar que duró por mas de 17 años. Un gobierno de fuerza generado a consecuencia de una crisis institucional y que fue muy severo con sus opositores. Una herida que en nuestro país aún no ha sido sanada.

Luego de grandes esfuerzos políticos de todos los sectores, se accedió a elecciones libres. El general a cargo entregó el poder. El primer presidente posterior a este periodo acuñó una frase que fue emblemática: Las acciones, las medidas políticas se implementarían “en la medida de lo posible”. Esto era una forma de decir que las circunstancias democráticas e institucionales eran tan débiles, tan precarias, que no se podía hacer todo lo que se quería, sino lo que las circunstancias en este nuevo pacto de poderes permitía. La dictadura y la fuerza de los militares estaba latente y era necesario someternos a las circunstancias y a lo que ellas permitían.

Esta realidad política de una nación es exactamente la misma forma de pensamiento que impera en el cristianismo moderno, un cristianismo en la medida de las circunstancias y una adaptación total a ellas. Ya no importan los principios de Dios, sino lo que es posible de implementar en nuestra vida, pagando el menor costo posible.

Vivimos presa de las circunstancias, olvidándonos que los cristianos no tenemos ninguna otro dominio que Jesucristo. Cuando Jesús murió, venció al mundo, a la muerte y al que tenía el imperio de la muerte y su persona fue exaltada como la máxima autoridad cósmica. Nada está por sobre su dominio y su poder y por consecuencia ninguna, reitero, NINGUNA, circunstancia está por sobre sus preceptos para nuestras vidas.

No debemos temer a lo que pueda hacer el hombre o sus circunstancias, sino que debemos temer a Dios y sus preceptos sobre nuestra vida. Hoy conocemos el cristianismo por consecuencia de hombres y mujeres que no se adaptaron a las circunstancias, hombres como David Breinerds que tuvo un corto ministerio con los pieles rojas pero quien escribió: “Envíame a mi hasta los confines de la tierra, envíame a los pieles rojas del monte, aléjame de toda comodidad en la tierra aunque me cueste la vida, (…) adiós amigos y comodidades terrenales (…) pasaré hasta los últimos momentos de mi vida en cavernas y cuevas de la tierra si eso sirve para el progreso del Reino de Cristo”.

La pasión y entrega de esos hombres hace tan solo algunos siglos fueron el pilar del conocimiento del evangelio en nuestro tiempo. Eso ya se ha perdido completamente y hoy la mayoría de los cristianos acomodamos la fe y las convicciones divinas a nuestras realidades carnales y vivimos un evangelio “en la medida de lo posible”.

No todos serán llamados a morar en cavernas para anunciar el evangelio, no todos experimentarán el abandono de sus semejantes, ni cruzarán los mares para anunciar a Cristo a otros pueblos. Sin embargo si existe un patrón común en el evangelio es el abandono total respecto a nosotros mismos para que viva Cristo. Esta negación es un imperativo de vida en todas las áreas de nuestra cotidianidad. Volviendo al ejemplo inicial, la dictadura del pecado se acabó. Hoy, sobre cada regenerado lo único que prima es la ley del Evangelio y su presencia y dominio no es precario ni endeble, es poderoso para sustentarnos y ninguna fuerza por intensa que sea podrá vencerla alguna vez.

Sólo falta que nosotros lo vivamos así. Porque no existe un cristianismo en la medida de lo posible, en Cristo es todo o nada. Cuidado con adaptar a Cristo a un ídolo sobre el cual subordinemos nuestros deseos. Él no es ídolo de nadie o es tu Señor o es tu juez. Debemos despertar.

¿Todos al Cielo?.

Vivimos en una época de la simplicidad, todas las cosas tienen que ser simples, rápida, instantáneas , algunos autores (como el RC. Sproul) decían (porque falleció hace muy poco )  que vivimos en la  era de la superficialidad , ya nadie profundiza, nadie analiza, el pensamiento superficial es el que predomina , esto es el cancer de nuestros época , de nuestros tiempos.

Todos hemos sabido y leídos sobre muertes , cercanas o lejanas, en prensa o en redes sociales, todas tienen un factor común. Todos los muertos son buenos y todos van al cielo (o a un infinito invisible de bienestar).

Ese solo pensamiento se sustenta en la mentira espiritual que las tinieblas instalaron en nuestras mentes. El curso normal de los hombres no es el cielo, no es el bienestar ni la felicidad.

Indistíntamente a la vida que hayas tenido si no estás justificado por la obra de Cristo , lo que le espera a todos los hombres es una condenación eterna de mucho dolor.

La mayoría de los que ya partieron no “descansan en paz”. Sino que experimentan un sufrimiento terrible e incomprensible para nosotros . Esto es tan cierto como que el sol sale cada mañana. .

Esta  es la razón por la cual el evangelio debe ser predicado

Por amor a los que quedamos..