Integridad en tiempos de Netflix

Vivimos en épocas en donde nuestra ciudadania como cristianos está cada vez mas asediada, vivimos asediados por el mundo, por sus principios y también , tristemente por la falta de integridad y compromiso de nuestras propias comunidades. Como cristianos no hemos asumido con valentía que no pertenecemos a este mundo, que aunque estamos en él los códigos de conducta, pensamiento, decisión no pertenecen a este mundo. Y creo llegó el tiempo de reconocerlo, sólo un reconocimiento de esta triste realidad puede llevarnos a corregirla.  Tal como comenté en mi publicación anterior  ser Cristiano implica una responsabilidad para con Dios, nuestro compromiso no está con los hombres en ninguna área, nuestro compromiso íntegro es exclusivamente con Dios. Debemos honrar a nuestras mujeres por causa de Dios, debemos obedecer a las leyes (en aquello que no contravenga las órdenes de Dios) por causa de Dios, debemos pagar impuestos por causa de Dios , debemos trabajar con eficiencia y eficacia por causa de Dios. Y así. Toda nuestras vida la hacemos Coram Deo (frente a la retina de Dios). Teniendo esto presente quiero presentarles un pseudo dilema, Netflix, la mega compañía de contenidos online , quien ha manifestado abiertamente defender y aún más promover de forma activa principios anticristianos , antibíblicos   al punto de chantajear a Estados con quitar sus inversiones si no legislan en pro del aborto u otras leyes progresistas , ha lanzado un nuevo film en donde muestra a Jesucristo como homosexual.  No es el primero que lo hace y estoy seguro que no será el último, la blasfemia ha perseguido al cristianismo desde su fundación.  Dejemos algo claro: Las críticas , las blasfemias, las herejías humanas no aminoran ni un segundo el Señorio de Cristo. De hecho sólo evidencian aún más la veracidad del evangelio por cuanto Jesús mismo advirtió que esto sucedería.  No debemos “defender” a Jesús de estos ataques como si el Señor, amo y dueño del Universo careciera de las fuerzas para hacerlo.  Debemos hacerlo por coherencia, por consecuencia y principalmente “integridad” algo que escasea en el tiempo actual.   Integridad significa que exista una relación consecuente y lógica entre lo que creemos y lo que somos.  Por integridad es sensato preguntarse si está bien financiar con los recursos que recibimos como provisión de Dios proyectos, empresas e iniciativas que manifiestan una abierta oposición a sus principios como es Netflix.  No porque el evangelio esté en riesgo, sino porque no somos dueños del dinero que recibimos sino meros administradores o mayordomos.  Si la única razón para seguir haciéndolo es porque nos entretiene y nos hace perder el tiempo es sensato preguntarse qué cristianismo creyó usted. Porque el que está en la biblia es categórico en decir que ya no vivimos para nosotros, sino para aquel que murió en nuestro lugar. ¿Él lo pagaría?

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